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20/06/2010

En Texcoco, cada vez más indígenas en las calles

Texcoco, Méx. (Texcoco Mass Media).- En México, son 62 lenguas indígenas, de ese número el 10% se concentra en el Estado de México se tiene calculado que 3 de cada 100 personas de 5 años y más, hablan lengua indígena y 1 de ellas no habla español;  la población se divide en mazahua, otomí, náhuatl,  matlazinca, tlahuica y lenguas mixtecas, distribuidos por todo el Estado.
 
Dentro de la zona oriente del Estado y conurbada a la Cd. de México (donde se localiza Texcoco), se tienen contabilizados 10 municipios que tienen población náhuatl,  preservando aún su identidad.
 
El CEDIPIEM (Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas del Estado de México), considera varias características para catalogar el nivel de vida de cada uno de las comunidades indígenas, donde se les clasifica como población de: muy alta marginación, alta marginación, media marginación, baja marginación y muy baja marginación, en esta última se encuentra Texcoco.
 
El Municipio ha crecido en población, mucha gente de las comunidades considera venir a la Cabecera Municipal, para encontrar mejores condiciones de vida, sólo que –como suele suceder-, se encuentran con la realidad, de una ciudad donde las oportunidades se cierran y no existen medios de subsistencia suficientes.
 
Se tiene una población de aproximadamente 5 mil indígenas y una de sus características, es precisamente que están asentados en las zonas rurales, algunos dedicados al campo o a criar algunos animales de corral, ya sea para autoconsumo o para la venta, pero otras personas emigran hacia la ciudad, para obtener más ingresos.
 
Ante este tipo de situación, al caminar por las calles céntricas de la ciudad, se encuentra casi en cada esquina o calle, una mujer con sus hijos a un lado jugando con cualquier cosa que encuentren tirada en la acera o que algunas personas les regalen, descalzos y sucios, cubiertas con un rebozo para protegerse del sol y sentadas sobre un cartón, su instrumento de trabajo: una vasija de plástico; donde piden a las personas “una moneda por favor” o “ayúdeme por favor”, “una caridad”, palabras que probablemente son las únicas que saben hablar en español.
 
Los hombres salen por las calles, con sus trajes de manta, sombrero, a veces descalzos o con huaraches, pero con unos papelitos que ofrecen a quien pase, que traen escrito que apoyen a los indígenas campesinos de la Sierra de Puebla; algunos solamente caminando por las calles, parándose en alguna esquina y poniendo su sombrero para que les den una moneda.
 
Al final del día, es común observar que los padres se reúnen para irse a casa, al preguntarles sobre su origen y donde viven, entienden algunas palabras, pero se muestran reacios a contestar, son muy reservados, incluso, prefieren darse la vuelta e irse.
 
Para los vecinos y negocios es a veces molesto “yo no digo que está mal, pero creo tiene podrían tener otra forma de ganar dinero, algunos se ven bien jóvenes, a mí no me estorban, pero creo que a la gente que pasa sí,” menciona una de las locatarias de una plaza localizada en Juárez Sur.
 
Otra señora asevera “se pone en la entrada de mi casa, porque hay un escalón y ahí se sientan, pero los niños andan ahí moviéndose de un lado a otro maltratando las cosas, su mamá no les dice nada, además, comen y dejan su basura, e incluso una vez uno de los niños hizo sus necesidades justo enfrentito de mi puerta, yo inmediato le dije a la señora, no sé si me entendió, pero  si le dijo algunas cosas a su hijo en su lengua y le pegó, yo hasta le saque una cubeta con agua y jabón, la escoba y todo, y no me lo aceptó, me vio feo y prefirió agarrar un trapo que traía para limpiar la entrada, yo quede impresionada”.
 
Este último ejemplo,  podría ser una muestra de algunas medidas de autoprotección que usan las personas indígenas, ante lo que ha sido un problema mucho más profundo y ancestral, sentir la discriminación, la falta de oportunidades, el rechazo social, repudiar  lo que alguna vez fuimos y el conecte con el pasado, querer ser más “modernos” y dejar completamente de lado esos usos y costumbres, son aspectos que preocupan y que no sólo dependerían de las acciones del gobierno, sino también de la población que se refiere a ellos como “inditos” o “marías”, que no piensan en su situación y circunstancias que les rodean.
 
En el caso de Texcoco, el Gobierno Municipal, implementó desde el mes de febrero en Santa Catarina del Monte, el programa “Apadrina un Niño Indígena”, donde se comprometió a dar despensas a niños de esa comunidad; una pequeña acción, que hará que al menos, para algunas familias sus circunstancias cambien, mientras, se deben buscar otras formas más efectivas para lograr un cambio de mayor magnitud y llegando a más gente del Municipio que lo necesite.

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